Aquel lunes no era un día normal. Ese día iba a ser nuevo, diferente,comenzaba el bachillerato de letras. No es que las matemáticas se me diesen mal, simplemente me desenvolvía mejor con las letras.
El instituto era el mismo, con los mismos profesores, las mismas instalaciones... Pero tenía la esperanza de que viniese algún alumno nuevo.
Estaba dormida y me despertó la voz de mi hermano:
-Venga Laura, que hoy comienzas bachillerato ¿No querrás llegar tarde?
-Ya voy...-dije medio dormida
Me vestí rápidamente, desayuné, me lavé la cara y los dientes y estaba a punto de salir cuando me dijo Ángel:
-Laura, ¡que te vaya bien en tu primer dia! ¿Has cogido el almuerzo?
-¡Gracias! Ups... no lo he cogido, ahora mismo voy.
Y esa era yo, una chica un tanto despistada pero muy inteligente. Era una chica normal, con ojos marrones y pelo castaño oscuro. Tenía un lunar en la sien con una forma extraña, a mis ojos era una media luna, al de los demás una simple mancha.
Ángel era mi hermano, de 25 años. Era alto y moreno. Él siempre estaba ahí para recordarme cosas y para cuidarme ya que perdí a mis padres cuando tenía 10 años.Me llevaba muy bien con él. Había un vínculo especial que nos unía y yo podía saber si él sufría aunque estuviera lejos de mí y viceversa.
También nos unía mucho el flamenco y juntos teníamos la capacidad de alegrar a la gente cuando estábamos cantando, bailando o tocando flamenco. Esta mal que yo lo diga, pero lo hacíamos muy bien.
También tenía otro hermano mayor, Gonzalo. Fue secuestrado cuándo yo tenía 7 años. A pesar de que yo era pequeña, me acuerdo perfectamente de él. Era una persona muy dulce y siempre me hacía reír. Ángel me decía siempre que Gonzalo estaba bien, que estaba vivo. Tras 9 años es difícil creerlo, pero había algo en mí que me decía que es verdad.
Por fin salí de mi casa y me encontré con mis dos mejores amigos: Iván e Isa
Isa era, después de mi hermano, la persona que mejor me conocía. Bastaba con mirar de una manera para que ella supiese cómo me sentía.
Era una chica muy simpática con todos, menos con sus enemigos. Tenía mucho carácter, pero gracias a ese carácter aprendí mucho con ella. Yo siempre la llamaba mi gemela porque tenía los mismos ojos y el mismo pelo, quizás ella lo tenía un poco más rubio.
Iván era mi consejero. Isa también me daba muy buenos consejos, pero los de Iván eran más sabios, más nacidos del corazón.
Los tres nos tirábamos toda la tarde por teléfono, por eso mi hermano nos consiguió una tarifa de teléfono que salía casi gratis.
-Chicas, yo me voy a adelantar que no quiero llegar tarde-nos dijo Iván
-No hay ningún problema, ahora te vermenos, ¡hasta luego!-le contesté
Iván era el típico empollón y además siempre tenía que llegar temprano a todos los sitios. Además de ser un empollón, era un deportista muy bueno y tengo que reconocer que esa mini cresta que llevaba siempre le sentaba divinamente, que era muy guapo, vaya
-Vamos a hacer una cosa- me propuso Isa
-¿El qué?- pregunté extrañada
-Para este nuevo curso vamos a hacer una apuesta que vamos a tener que cumplir a lo largo de este curso. Quien no la cumpla cantará delante de todos en la fiesta de fin de curso. Yo te digo cuál va a ser la tuya: vas a salir con Mario, aquel chico que se fue cuando estábamos en primero de primaria a Madrid y no volvió.
-¿Con que esas tenemos? Pues tu saldrás con el auxiliar viejo de gimnasia- le reté
Acto seguido nos reímos las dos a la vez porque sabíamos que ninguna de las dos íbamos a cumplir nuestra apuesta.
Entretanto, llegamos a nuestra clase. Allí estaba la más tonta de las personas que puedas conocer, Cristina. La odiaba con todas mis fuerzas porque en cada momento, a cada segundo, tenía una frase para dejarnos en ridículo a mí y a Isa. Pero nunca ponía en ridículo a Iván porque estaba demasiado colada por él como para insultarle. Ese fue el motivo por el cual, cuando llegamos a la clase no nos insultó.
Llegó el profesor Damasco, al ser el primer día no hicimos nada en su clase de biología.
-Este año, al haber aumentado el precio de bachillerato, no ha habido muchas inscripciones. Pero tenemos la suerte de tener un nuevo compañero entre nosotros. Demos la bienvenida a Mario.
Y entonces entró Mario
En el momento que lo vi aparecer, miré a Isa y a Iván que estaban igual de sorprendidos que yo. Hacía 10 años que no lo veíamos. -¡Cuánto ha cambiado!-Pensé. La imagen que tenía de él en la memoria era de un niño gordo, con gafas de culo de vaso, con aparato dental... ahora estaba más delgado, más alto, con el pelo a lo Justin Bieber y con la misma ropa que una tienda de moda.
Aunque hacía 10 años que no lo veía, siempre hablaba con él todos los días, era mi mejor amigo pese a la distancia. Un día, cuando tenía 10 años, mi hermano me dijo que no podía seguir hablando con él. Todavía desconocía el motivo pero, me daba igual, ahora podría volver a hablar con él y ponernos al día sobre un montón de cosas.
Venía con la cabeza agachada y al levantarla nuestras miradas se encontraron. Me sonrió y acto seguido me guiñó un ojo. Le devolví la sonrisa y el guiño.
-Este es Mario García. Acaba de instalarse en Córdoba. Viene de Madrid y espero que lo acojáis como se merece. A continuación, en la hora de gimnasia, Lucas os explicará un poco la asignatura, y después, podréis hablar con Mario-nos dijo Damasco
Me hubiera gustado haber podido abrazar a Mario, pero con Cristina de por medio no pude. La pobre, la persona a quien quiere no le dice ni la hora y se piensa que los que visten a la moda, le van a decir que sí. Ilusa...
-El auxiliar que teníamos se ha jubilado, dentro de poco vendrá uno nuevo que lo sustituirá- nos dijo el profesor Lucas- Me gustaría que para empezar el trimestre me hicierais un trabajo sobre los beneficios del deporte, quiero que me hagáis una representación. La nota que saquéis en el trabajo, determinará en mayor parte vuestra nota del trimestre. Tendréis dos meses para prepararlo. Lo vais a tener que hacer por parejas que a continuación os asignaré.
-Mientras que no me toque con Cristina, vale- pensé
-Laura Gómez con... Mario García
-No puede ser que esa imbécil le toque con el nuevo. Si ella no sabe tratar con respeto a las personas, ¿cómo va a saber tratar a un nuevo? Seguro que el pobre se querrá volver a Madrid.
-Haré como si no he escuchado nada- le respondió Lucas- Cristina tú con Isabel
-¡Venga ya! Ya lo que faltaba, hacer una representación con la mosca que sigue a la imbécil.
-¡Cristina, por favor! ¿De verdad que tienes 16 años? porque te estas comportando como una niña de tres. Además tampoco es que yo tenga muchas ganar de hacer un trabajo contigo... pero hay que aguantarse-le contestó Isa
-Bien dicho, Isabel. Cristina por favor... que solo es hacer un trabajo, que no vas a tener que ir con ella de viaje ni nada por el estilo, que solo es preparar una representación. Además te digo una cosa, como vuelvas a hablar así a una compañera delante de mí vas a tener serios problemas, Cristina- intervino Lucas.
Me dirigí hacia Mario y le dije:
-Me alegro de volver a verte, Mario- dicho esto le abracé
-Lo mismo digo- dijo, y nos fuimos separando lentamente- Hace tanto tiempo que no nos vemos.
-Ya ves. Para lo del trabajo tenemos dos meses y a mí me gusta dejar las cosas hechas desde primera hora, pero comprendo que te acabas de mudar y que necesitas tu tiempo para acomodarte de nuevo a Córdoba. Cuando ya te veas con ganas me lo dices y empezamos con el trabajo- le propuse
-Laura, sigues siendo tan buena persona como te recuerdo. No te preocupes, este sábado vente a mí casa. Toma esta es mi dirección- me la apuntó en un papel-Toma aquí tienes
-¡Pero si tu casa está muy cerca de la mía!
-Sigues siendo tan buena... pero te has vuelto más blanda- me respondió sin que yo me lo esperara- Hubiese sido tú y Cristina no me hubiese hablado de esa manera
-¡Uy...! Parece que Madrid te ha vuelto más creído- le solté
-No, simplemente te he dicho la verdad- me respondió con tono de superioridad.
En ese momento llegó Cristina y, para no darle el gusto de insultarle, me fui a buscar a Isa e Iván. A lo lejos me despedí de Mario.
Cuando llegué a mi casa, solté la mochila y me puse a pensar en Mario.
-Si que ha cambiado- pensé
Tenía muchas ganas de que llegara el sábado para poder hablar con él, sin que nadie nos interrumpiese.
En ese momento escuché la puerta. Era muy temprano para que volviera Ángel. Pero un ladrón tendría que ser muy tonto como para entrar por la puerta. Descarté la idea de que fuese mi hermano, porque el siempre que entra me llama y empieza a cantar.
No sabía que pensar, ¿era mi hermano o no? ¿Era alguien conocido o no?
Por si acaso me escondí en un lugar poco apetitoso para un ladrón, el cuarto de baño. Es cierto, podría haberme escondido en otro lugar, pero con lo miedica que soy, no se me ocurría otra cosa.
Cuando entré en el cuarto de baño, cerré la puerta y miré por la rejilla de la puerta para ver mejor. Era un ladrón, aunque tendría que ser muy tonto porque, aparte de que había entrado por la puerta, llevaba la cabeza descubierta, aunque no podía reconocerle. Tenía en la mano una fotografía. Por lo que deduje que buscaba algo en especial. Iba de un lado a otro de la casa, como si la conociese.
Se recorrió toda la casa. El último sitio al que quiso llegar fue al cuarto de baño, sí, en el que estaba yo. No sabía qué hacer. Dio media vuelta al pomo, pero por suerte mía sonó la puerta, y esta vez si era mi hermano.
El ladrón huyó y no sé por dónde salió el caso era que no estaba ya en la casa. Suspiré de alivio.
Mi hermano me oyó y me preguntó:
-Laura, ¿dónde estás? ¿Estás bien?
-Si estoy en el baño, no me ha pasado nada- le tranquilicé
-¿Qué ha pasado?
Me acerqué a él y le conté lo ocurrido
-Vaya,- me respondió, y en su tono de voz pude percibir que algo sabía pero no me atreví a preguntar.
Ese día la comida fue muy silenciosa. Ángel rompió el silencio diciendo:
-La próxima vez, escóndete en el armario
¿Cómo? ¿Había oído bien? ¿En un armario?
-¿Por qué?- pregunté incrédula
-Cariño, hay cosas que dentro de poco averiguarás por ti sola, estoy convencido, mientras tanto hazme caso por favor- Se acercó me abrazó y me besó la frente.
No entendía la reacción pero le devolví el abrazo y le respondí:
-Vale
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