Aquella noche tuve un sueño muy extraño. Me encontraba en una sala blanca llena de luz que era incapaz de saber de dónde provenía. En ella había una puerta que se abrió. Entraron dos personas que eran muy importantes para mí y al momento de corroborar que eran ellas, me abalancé a sus brazos deseosa tras el tiempo que nos había separado.
Mis padres.
Las lágrimas brotaban en mis ojos con facilidad. Al acercarme a ellos e intentar abrazarles, no pude. Eran simples siluetas, como si se tratasen de un holograma. Sabía que no podía, pero mis brazos no se cansaban de intentarlo. Aquellos hologramas provocaban en mí mucha angustia. Sin darme apenas cuenta sus siluetas desaparecieron dando lugar a unas sombras que emitían unos ruidos muy agudos. Era un sonido insoportable. Aquellas sombras se desplazaban de un lado a otro de la sala haciendo que esta llegara a cambiar su claridad, que pasó a ser una penumbra total. Las paredes blanquecinas pasaron a ser tan oscuras como el carbón, miraba hacia los lados en busca de algún rastro de luz, pero nada. Alcancé a observar una luz que parpadeaba, mi instinto hizo que mi cuerpo siguiera la luz para investigar su procedencia. Al acercarme, la luz produjo una explosión. Mi cuerpo salió volando por los aires y acto seguido me desperté, miré al reloj y vi que la alarma estaba a punto de sonar. Decidí pararla y me fui a la ducha, quería despejar la mente.
Llegué a la cocina dispuesta a desayunar. El sueño había dejado en mí una sensación de malestar. La pérdida de mis padres marcó mi vida y los echaba mucho de menos. Siempre había pensado en ellos pero nunca había soñado de esta manera tan extraña y confusa, al menos que recordase. Volver a recordarlos provocó que los echara más de menos y pensar que había perdido mucho tiempo sin ellos. Las lágrimas se me escaparon delicadamente de los ojos. Cogí un pañuelo, no quería que mi hermano me viera llorar, aún así, seguía confusa por el sueño. Ángel que me conocía como su hermana que era me preguntó:
-¿No eras tú la que ayer venía muy contenta y la qué no paraba de cantar? ¿Qué te ha pasado? ¿Te ha dejado el novio? -rió.- ¡Anima esa cara!
Recordé lo de la tarde anterior. Entonces pensé que no valía la pena estar preocupada ni confusa por un sueño, al fin y al cabo, los sueños sueños son. Aunque aún estuviera confusa decidí que más valía sonreír a la vida porque ella me había sonreído a mí el día anterior.
-¡No! No me ha dejado el novio. - aunque pensándolo bien Mario no era oficialmente mi novio.- Solo he tenido un sueño raro, no es nada...
-¿Qué tipo de sueño?- su tono de voz se endureció y su expresión pasó a ser seria.
Suspiré. No tenía muchas ganas de hablar del sueño y le conté lo que me acordaba, con prisas por no llegar tarde al instituto.
-No pensaba que llegara tan lejos...- murmuró para sus adentros.- Dime, Laura, ¿qué sensaciones te ha provocado?
-Pues...- no sabía qué responder.- Me ha dejado un poco confusa y ahora echo más de menos a papá y mamá.- omití el detalle de las lágrimas.
-Laura, cuida tus emociones, ya sabes que no quiero que te pase nada.
-¿De qué debo de tener cuidado? Por favor, respóndeme.
Hizo una mueca con la cara, supe que no me iba a contar nada.
-Ángel, estoy harta de ser una niñita a la que se le oculta todo.- odiaba pelearme con mi hermano porque después me sentía súper mal- Es parte de mi vida, tengo derecho a saberlo. Tengo derecho a saber de qué debo tener cuidado. Tengo derecho a saber de una vez dónde está y por qué desapareció mi hermano. Sé cuál es mi poder y... ¡Mira! Aún sigo viva. Detesto tener que enfadarme contigo, de verdad, pero creo que ya ha pasado de una vez el tiempo en el que me tienes que contar todo. Me gustaría enterarme por algún miembro de mi familia qué es de mi familia y de la de Mario y por qué se supone que están peleadas.- miré el reloj, era hora de salir para el instituto.- Me tengo que ir, pero que sepas que hubiese preferido que no me ocultases nada, eres mi hermano.- cerré la puerta de un portazo.
Iba muy disgustada por el camino pero aún así mi sonrisa fue totalmente clara y reluciente cuando le contaba a mis amigos lo ocurrido el domingo.
-Entonces Mario y tú... ¿estáis saliendo?- preguntó Isa
-Oficialmente no...
-Entonces... ¿Es un amigo con derecho a roce?- Iván rió.
-JA-JA-JA muy gracioso Iván. Por cierto... ¿tienes algo que contarnos?.- dije abriendo los ojos inclinando mi cabeza hacia Isa. Me lanzó una mirada de odio.
-No sé que está pasando aquí pero prefiero no saberlo.- respondió Isa.
Los tres nos miramos y al instante nos reímos. Era tan agradable pasar ratos como este, con gente a la que quieres y te lo pasas bien con ella.
Estábamos ya en la puerta del instituto, ellos dos delante de mí. De pronto dijo Isa:
-Iván, nos tenemos que ir ¿Verdad?.-reforzó su pregunta con un pellizco en el brazo.
-¡Auu..!.- se quejó.- ¡Ah! Sí, sí. ¡Hasta luego, Laura!- me guiñó un ojo.
Isa se despidió a lo lejos. Yo seguía allí parada mirando como se marchaban. No entendía ese comportamiento tan extraño así de pronto.
Entonces sentí como unos brazos me cogían por la cintura mientras que unos labios recorrían mi cuello llenando cada espacio con un beso. No hice más que suspirar y llenarme de alegría. Lo vi la tarde anterior pero una parte de mí necesitaba verlo. Pero bien está que teníamos que aclarar un par de cosillas.
-Llegamos tarde...- susurró en mi cuello.
Caminamos hacia la clase. Mi corazón palpitaba lleno de nervios. Lo miré a los ojos. Eran tan verdes y preciosos que quitaban la respiración a quien los viese. Su brillo se me calaba muy dentro de mí y no podía más que suspirar.
Llegamos a clase. Me besó brevemente en la boca y después se fue para su sitio. Necesité unos segundos para reponerme y acto seguido me dirigí a mi pupitre. Saqué los libros y el estuche y me quedé embobada pensando en Mario. Sin darme cuenta la clase había empezado y tenía en lo alto de mi mesa un papel pequeño doblado en 4 partes. Miré hacia los lados y me encontré con la mirada de Isa que me hizo un gesto de que leyera la carta. Con cuidado la desdoblé y la leí:
Laura, he estado pensando y he llegado a varias conclusiones sobre varios temas.
Mario es un canalla y no le pides explicaciones de nada. Laura ABRE los ojos.
No te dejes llevar por lo que sientas y antes de nada asegúrate de lo que siente él por ti
que enseguida estás tú enamorada y no quiero que te pase nada!!!! Ya sabes que te
quiero???????????????? Eaaah... pues eso que parece que estoy más interesada por
tu relación que tú jajajajaja :)
Isa
Isa era una chica muy atenta a todo pero había a veces que se metía más de la cuenta en temas muy privados. Aún así siempre estaba ahí con la cabeza fría y con la mente en guardia para avisarme de cualquier cosa. Cogí un trozo de papel de mi cuaderno, lo arranqué y le respondí:
Isaaaa!!! Gracias por ser tan cuidadosa conmigo y sabes que yo también te quierooo,
pero ,cari, este no es un sitio para hablar de estas cosas. Ya habrá tiempo de hablar
después, que aquí hay mucho cotilla suelto jejejeje. Te quierooo!!!
Laura
Después de darle la carta volví de nuevo a prestar atención a la clase. Me gustaba tomar apuntes porque luego me servían para estudiar mejor pero como los profesores del instituto hablaban muy rápido, no me daba tiempo a apuntar lo necesario.
Sonó el timbre. Hora de descansar. Salimos al patio. Allí nos sentamos en un banco libre y empezamos a charlar:
-Isa, Isa... Me gusta que te preocupes por mí pero, ¿hablar de temas privados en clase por medio de papeles que cualquiera los puede leer, te parece bien?
Iván e Isa rieron a la vez. Aunque Iván no se diese cuenta se le había iluminado el rostro y la sonrisa que esbozaba aumentó.
-Laura, ¡no seas negativa!- respondió Isa.- ¡Quédate con las cosas buenas! Tienes una amiga que se preocupa por ti, eres afortunada.
-Ahí le tengo que dar la razón a ella.- contestó Iván.- Además ella tiene razón. Un día besa a Cristina y le odias y de pronto te enamoras de él. ¿Qué ha cambiado?
-¿Quizá que cuando me besa siento que estoy en las nubes?-repliqué cabreada.- ¿O a lo mejor es que cuando él está a mi lado siento que no hay nadie más, que solo estamos él y yo?
-Laura,- Isa me abrazó.- no queremos que te enfades. Tú sientes por él cosas muy serias y él a lo mejor no siente de la misma forma.
-Ya sabés, Laura -respondió Iván.- levántate y búscale. Habla con él y aclarad las cosas. Es que ni si quiera sabes si sois novios...
-Está bien, tenéis razón.- refunfuñé. Después me levanté del banco.- Voy a buscarlo.
-¡Suerte!- me deseó Isa.
Busqué a Mario con la mirada pero no lo encontré por ningún lado. Caminé un poco por las pistas pero nada. Finalmente lo vi entrar en el cuartillo en el que se guardaban los balones de fútbol y demás cosas que se utilizaban para la hora de gimnasia.
La puerta del cuartillo estaba entornada. La abrí lo suficiente para poder entrar. Mario estaba allí, guardando unos balones y colocando colchonetas en un montón. Al verme se acercó me besó la frente y siguió con lo que estaba después me saludó:
-Hola
-Hola.- fue apenas un susurro.
-¿Qué te trae por aquí?
-Pues nada. Te estaba buscando por todas partes pero no te encontraba.- estaba empezando a hablar rápido y atropelladamente porque simplemente su presencia hacía que me pusiera nerviosa- Seguí buscando pero nada. Necesitaba hablar contigo porque he estado en pensando que...
Mario me interrumpió acunando mi cara en sus manos y besándome delicadamente. El roce de sus labios era tan suave y lleno de fuego que me elevaba a las nubes. Era la forma más dulce de mandarme callar que jamás nadie había tenido. Seguía sumida en aquella nube de ilusión hasta que me di cuenta que mi intención era hablarle de un tema serio. Entonces me aparté delicadamente y él me miró apenado.
-Quería hablar contigo.- dije con la voz entrecortada.
En ese momento sonó la campana, indicando el final del recreo. Mario miró el reloj rápidamente hizo una mueca y después se fue corriendo. Al cabo de unos segundos susurrando:
-Se me olvidaba algo.
Vino corriendo hacia mí y me besó dulce y delicadamente pero con un poco de prisa. El beso me supo a poco. Me miró y sonrió al ver mi cara de alegría. Y era verdad, tenía una alegría que había sido provocada por cada uno de los tres besos que me había dado en aquel momento. Pero no solo eran aquellos besos,si no todos aquellos besos que tan delicadamente me daba. Provocaban que mi corazón amuentara su ritmo normal y que sintiera que nada había alrededor, solo él y yo.
-Ahora si me puedo ir.- dijo riéndose.
Él se fue y yo me quedé allí clavada y pensativa. Eché la vista atrás en el pasado y recordé que días atrás estaba cabreada con él. Pensé que algo tuvo que pasar entre medias.
Solo un beso.
Un beso había cambiado mi relación con Mario. Él pensaría que podría conseguir todo lo que quisiera con tan solo besarme. Era cierto que sus besos me llevaban a las nubes pero tenía que aclarar nuestra relación.
Al llegar a clase tenía otra nota en mi pupitre:
Laura, antes querías contarme algo pero el final del recreo hizo que no pudieras hablar
conmigo. A la salida te espero y nos vamos juntos ¿te parece?
Te quiere , Mario.
En ese momento me di cuenta de que Mario tenía una letra muy bonita y me quedé muy distraída y no me di cuenta de que aún no le había respondido a su pregunta. Lo busqué con la mirada y sus ojos verdes se encontraron con los míos. Tuve que coger aliento para asentir con la cabeza a su propuesta. Al final de ese día de clases tendría que aclarar mi situación con Mario. Por su comportamiento parecía que sí, que me quería, pero, ¿y si solo era mi imaginación? ¿Y si él solo está conmigo por pasar el rato? En el fondo tenía un poco de miedo a la conversación de ese día, pero tarde o temprano tenía que llegar.
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