Esa noche no pude dormir pensando en todas aquellas preguntas que tenía en mi cabeza; empezando por la desaparición de mi hermano (de la que estaba empezando a dudar), pasando por las cosas de las cuales tenía que llegar el momento perfecto para desvelarse, hasta llegar a cuál sería el motivo por el cual Mario intentó besarme.
Al levantarme me dirigí a la cocina para desayunar. Allí encontré una nota de Ángel. "Me ha surgido un imprevisto, no me esperes para comer". Su trabajo era relacionado con el turismo, le creí, pero había algo dentro de mí que me decía que mentía.
Ese día cuando vi a Isabel, esta vino corriendo hacia mi.
-Tía, ¿por qué este fin de semana no me has llamado?- me preguntó
-Es que mira..
Empecé a contarle con todo lujo de detalles todo lo que me había pasado. Suerte que la profesora llegó cuando hube terminado.
-En el recreo te digo lo que pienso.-me susurró
-Vale.
Aquellas horas fueron eternas. No paraba de pensar en aquellas preguntas que no tenían respuesta. Estaba absorta en mis pensamientos cuando dirigí mi mirada hacia Mario, este estaba hablando con Cristina. Estarían teniendo una conversación muy interesante porque a los dos se les notaba muy entusiasmados. Entonces comprendí que estaban tonteando. Desde que descubrí esto, tuve en mí otra carga con la que seguir pensando: un día Mario me intenta besar y al día siguiente tontea con otra...
Cuando llegó la hora del recreo iba hablando con Iván, explicándole a él lo que me había ocurrido. Detrás nuestra estaba Isa, estaba como pensativa. Después nos pusimos a charlar:
-Para mí que el hombre que te persiguió el sábado es el mismo que el que entró en tu casa.- me dijo Iván
-¿Estás seguro? ¿Qué crees que estará buscando?- le pregunté
Esta vez me contestó Isa:
-Laura, no te asustes, pero creo que te está buscando a ti. Y es más, me atrevería a decir que es la misma persona que secuestró a tu hermano.
-¿Cómo puedes estar tan segura?- estaba muy sorprendida, aunque era solo una hipótesis, tenía mucho sentido.
-Cosas de mujer...
-Si tú lo dices... Y en cuanto a lo de Mario, ¿qué opináis?
-Creo que tu familia y la suya han tenido algún problema anteriormente que, a estas alturas, todavía no se haya resuelto.-aventuró a decir Isa
-Sería lógico-afirmó Mario- ¿Puedo decirte una cosa sin que te cabrees, Laura?
-Está bien... pero cuidadito.- le advertí
-Creo...- dudó varios segundos- que te estás enamorando un poco de Mario.
-¿¡CÓMO PUEDES DECIR ESO!?- dije cabreada.
-Porque hay que estar ciego para no darse cuenta.- afirmó Isa
-Si vosotros lo decís... pero yo no comparto esa idea...
En ese momento desplacé mi mirada a Mario. Estaba con Cristina. De nuevo mantenían una conversación muy entretenida. Estaban muy juntos y empezaron a besarse. Me quedé muy triste, aunque también sentía mucha rabia. Al ver que estaba rara, Iván e Isa preguntaron:
-¿Qué te pasa?
No les respondí, me limité a señalar a la nueva parejita que se había formado en la última hora. Los dos asintieron. Hubo un breve silencio el cual fue interrumpido por Iván:
-¿Estás celosa?
-Sí, un poco.- confirmé
-Entonces te ha tenido que gustar en algún momento ¿me equivoco?- me respondió Isa
-No, Isa, no te equivocas. Pero si me ha llegado a gustar ahora mismo se me ha olvidado. Ayer me intentó besar sin explicación alguna y hoy besa a otra. Personas de esta clase no merecen ningún hueco en mi pensamiento.- pero bien sabía que me costaría olvidar esta escena.
-¿Quieres que te diga algo?- me preguntó Isa.
En respuesta asentí.
-Creo que él estaba fingiendo.
-Isa, yo también quiero consolarla, pero con cosas como esta es imposible. Tiene que saber la verdad, eso no lo puedes saber tú así porque sí.- respondió Iván
-Que sí, Iván, que yo entiendo mucho de esto. Laura, ¿no decías que le gustaba actuar? Que a los actores se les nota cuando no sienten el beso.
-Pues sí, Isa, le gusta actuar. Pero mientras que tú vives en tu mundo de Sherlock Holmes, yo estoy viendo cómo Mario y Cristina se besan. Y eso que un día antes Mario me iba a besar a mí.- dije muy cabreada.
-Laura, si ya te lo decíamos nosotros, a ti te gusta Mario.-respondió Iván
-¡Que no! Y, ¿podemos dejar el temita ya?- repuse enfadada
En ese momento sonó la campana. Como no tenía ya suficientes cuestiones sin resolver, se me añade la del beso Mario-Cristina. Y aunque lo quisiera negar, estaba empezando a creer que alomejor mis amigos tenían razón y a mi me estaba empezando a gustar Mario.
Isa se venía ese día a comer a mi casa. Antes de salir del colegio. Mario empezó a hablar con nosotras:
-Laura, si quieres puedo acompañarte a casa.- se ofreció Mario
-No hace falta, me voy con Isa.- contesté muy gélidamente
-Pues nos vamos los tres.- Mario no estaba dispuesto a ceder
-Te ha dicho la arisca que no hace falta que la acompañes.-dijo acercándose Cristina.
-¿No podéis parar ya?- nos dijo Mario
-Mario si quieres puedes venirte con nosotras, no hay problema.- respondió Isa
-Entonces voy.
-Isa...- le murmuré un tanto cabreada.
-¿Qué? No voy a dejar que Cristina se quede superior a mí
-Te comprendo.
En el camino de vuelta, Isa y Mario hablaron mucho. Como no tenía ganas de hablar con Mario, callé todo el camino. Cuando llegamos a mi casa nos despedimos:
-¡Hasta mañana!- se despidió Isa
-¡Hasta mañana, Isa!- se despidió Mario- Laura..., que pases un buen día-
-Igualmente, Mario.- respondí cábizbaja
Como mi hermano me avisó que no venía, empezamos a comer sin él. Mientras comíamos, Isa me preguntó:
-¿Por qué has sido tan fría con Mario?
-No tenía ganas de hablar con él
-¿Estás preocupada por el beso?
-No sé, tía, ya no sé ni lo que me pasa.
-Cariño, ese beso se lo podría haber dado a cualquiera
-Sí, cómo a mi ayer
Hubo un silencio. Ya me daba igual que hubiera silencios. No paraba de pensar en Mario. Entonces empecé a cantar:"Y después lloraba canales, al ver qué con otra te fuiste de mí" (Los tientos del cariño)
Quise seguir cantando, pero en ese momento entró mi hermano. Estaba despeinado y su camiseta de cuadros estaba muy manchada. Entró sin poder respirar bien.
-¿Quieres sentarte aquí?- le ofreció Isa
-¿Qué te ha ocurrido?- le pregunté
-Mira, Isa, me caes muy bien- Ángel hablaba despacio- pero en estos momentos tengo que hablar con Laura de algo familiar. Quiero estar solo con ella.
-Tranquilo, Ángel, no hay problema- iba caminando hacia la puerta.- ¡Qué te mejores, Ángel! ¡Hasta mañana, Laura!
-Gracias, Isa, aunque lo más probable es que te llame después Laura.-Ángel rió- Que pases un buen día
Esperé a que Isa se hubiera marchado para volver a preguntarle a mi hermano sobre lo ocurrido.
-¿Qué te ha ocurrido?- pregunté por fin.- ¿Tiene algo que ver con eso que el tiempo me dirá qué es?
-Sí -rió- pero esta vez te voy a contar algo, pero no todo.
-Soy toda oídos.- respondí ansiosa
-La familia de Mario y la nuestra compartimos un secreto muy parecido. Ese secreto es una de las causas del secuestro de Gonzalo. Por culpa de ese secreto nuestras familias están enfrentadas ¿Comprendes?
-Más o menos... ¿Con qué tiene que ver ese secreto?
-Hay determinadas personas de nuestras familias que tienen algo especial.
-¿El qué?- estaba muy intrigada
-Eso no te lo puedo decir.
-¿Y yo tengo de eso?
-Sí
-¿Y Mario?- cada vez intentaba ocultar mi sorpresa, todo eso era nuevo para mí
-Sí
-¿Y es peligroso?
-Según el uso. Por favor, cariño, cuídate mucho.
-Te lo prometo
Entonces fui y reforcé mi promesa con un abrazo cargado de cariño.
No hay comentarios:
Publicar un comentario