Durante esa semana falté todos los días salvo el lunes y el martes. Sentía algo en mí que no sabía lo que era. A parte me resfrié y preferí guardar reposo. El martes aproveché para avisar a Mario que no quería quedar con él. Todavía estaba un poco cabreada con él por lo del beso con Cristina. Además necesitaba tiempo para pensar.
-Este sábado no puedo quedar contigo.-le dije el lunes en clase
-¿A qué se debe?- preguntó intrigado
Estuve a punto de responderle "¿A ti qué te importa?" pero fui un poco más educada.
-Tengo mis secretos
-¿Y me puedo enterar?
-No
-¿Por qué?
-Yo también tengo mis secretos
-Bueno, si tú lo dices. Pero el domingo te espero en mi casa
-No hace falta que me lo jures. Ya sé que me esperarás.- dije vacilando
-Creída
-No soy creída, simplemente digo la verdad.-vacilé
-Ay Laura... ¿Me lo dirás algún día?
-Algún día te lo diré, te lo prometo.
Y esa fue la única conversación que tuve con Mario durante la semana, hasta que llegó el domingo.
El sábado invité a Iván a pasar la tarde conmigo ya que mi hermano trabajaba toda la tarde. Isa me dijo que no podía ya que tenía comida familiar. Además quería aprovechar para estar sola con Iván. Estaba mucho tiempo últimamente con Isa que no le prestaba tanta atención a Iván.
El timbre sonó cinco minutos antes de la hora prevista, por lo que supe que se trataba de él. Tan puntual como siempre. Abrí con entusiasmo la puerta y allí estaba Iván. Con su cresta , tan bien vestido, su estampa de deportista. Tenía que reconocer que era muy guapo.
-¡Buenas tardes!- le saludé con una sonrisa muy amplia
-¡Buenas tardes!- me respondió con otra sonrisa con sus dientes perfectos.
-Pasa, no te quedes ahí, chiquillo. Siéntate en el sofá mientras que cierro la puerta.- le ofrecí
-Vale. Laura, tenemos que hablar.- dijo con tono serio
-No me asustes- dije alterada- ¿Ha pasado algo?
-No mujer.- rió- solo que Isa y yo te vemos un poco rara.
-¿Rara?
-Sí, el martes por ejemplo, estuviste todo el día pensativa y triste. E Isa me cuenta que cuando te ha estado llamando cada tarde, parecías ausente y te tenía que repetir todo. Por eso he querido venir, a parte de que quiero hacerte compañía, quiero que me cuentes lo que te pasa. Tranquila, tú sabes que yo nunca le cuento nada a nadie, de aquí no va a salir nada. Creo que te vendría bien expresarte, a ver si así te sientes mejor.- Intervino dándome unos segundos para pensar.- Mujer, si no quieres no te obligo pero di algo- rió
-Tranquilo.- acompañé su risa.- El problema es que ni yo sé que me pasa.
-Para eso estoy aquí, intentaré ayudarte en lo que pueda.- él siempre era así, pendiente de cada persona que necesitase algo. Lo quería mucho por cosas como esta.
-A ver, siento algo aquí.-dije señalando el pecho, concretamente al corazón
-Te he dicho que te iba a ayudar, pero todavía no he estudiado medicina.-rió
-¡No! No es algo tipo enfermedad- o eso creía- es una sensación que tengo desde que me reencontré con Mario.
-Vamos a ver, Laura, te lo dije el lunes y te lo vuelvo a repetir. Perdóname si te ofende pero a ti te gusta Mario.
Entonces mis mejillas se sonrojaron.
-Sobre ese caso me he estado peleando conmigo misma. Intenté aclararme, intenté hacerme creer que no era verdad, tras esta semana en la que he tenido tiempo para pensar y me he dado cuenta de que sí, Mario me gusta.
Iván asintió la cabeza en símbolo de haber asimilado y haber entendido lo que le conté.
-Pero a la sensación que me refería es distinta-seguía hablando con varias pausas- es algo parecido a alguna alerta.
-¿Alerta?- preguntó extrañado
-Sí Iván, siento como si mi cuerpo me quisiera prevenir de algo. No sé si me explico bien.
Iván se limitó a asentir. Al ver que no me respondía continué hablando:
-Por eso he llegado a la conclusión que algún familiar mío me está queriendo advertir de algo. Hace poco Ángel me contó que determinadas personas de nuestras familias tenían algo parecido a un don. Creo que algún familiar tendrá el don de advertir o algo por el estilo.
-Eso tendría sentido.- me respondió Iván- Imaginemos que tu hipótesis llega a ser afirmativa, ¿quién te quiere advertir? Y otra pregunta más importante, ¿de qué o de quién de querrían advertir?
-¿Quién sabe? Ángel me intenta convencer que el tiempo me dará la razón. El problema que yo soy muy impaciente y estas preguntas me quitan el sueño.
-Si ya se te ve.-intervino Iván- ¿Has dormido algo esta noche?
-Nada de nada. Mi vida está dando unos cambios y están apareciendo demasiadas preguntas que me quitan el sueño.
-Además si te enamoras de un cabrón...- bromeó Iván
Le di un codazo en el pecho.
-¡Au!- se quejó- Será mentira...
-¡Oye! Alomejor no es mentira...- quería cambiar de tema- Estas semana hemos hablado tanto de mí, de mis problemas y de mis amores que vosotros dos no me habéis dicho nada... ¿Alguna chica ronda por tu cabeza?
Iván no dijo nada. Aún así sus mejillas se sonrojaron.
-Por la tuya parece ser que ronda alguna. Por la de Isa...
-¿A quién le gusta Isa?- preguntó ansioso Iván
-Pareces muy interesado en esa pregunta ¿no es así?- de pronto caí en la cuenta del motivo- A ti te gusta Isa ¿Desde cuándo?
-Antes de aclararte nada, he preguntado primero.
-Vale.- resoplé- Creo que a Isa no le gusta nadie, o por lo menos es lo que me cuenta. Créeme que dice la verdad.
-Ahora me toca a mí.- respiró hondo- Isa me gusta desde hace varias semanas, pero creo que es mejor olvidarle.
-Nunca digas nunca puedo. No puedes llegar a saber si pudiera surgir algo entre vosotros o no. Eres de las personas más listas que conozco pero aún no eres adivino del futuro.- Intentaba alentarlo
-No, Laura. Yo sé muy bien que no voy a poder. Voy a intentar olvidarme de ella como anteriormente he hecho.
-Isa te tiene muy calado por lo que veo...- susurré- ¿De quién te has tenido que olvidar previamente?
Hubo un silencio. Estábamos en el salón. Iván estaba a mi lado en el sofá. Agachó la cabeza y empezó a ponerse un poco nervioso. Lo noté por ese tic de nerviosismo consistente en mover hacia arriba y hacia abajo el dedo índice.
-Puedes confiar en mí, no lo olvides.- quise hacerle entender que se expresara. Era un chico que necesitaba de mucha confianza para hablar.
Respiró hondo y al cabo de un par de segundos respondió en un leve susurro:
-De tí
No me lo podía creer. ¿Cómo no me había podido dar cuenta? Me odiaba a mí misma por haberle hecho pasar a Iván este rato. Nos quedamos en silencio durante un largo rato.
-Perdóname, Laura. No es mi intencion hacerte pasar este rato. Me prometí a mí mismo que algún día te lo tendría que contar. Hoy ha sido el día. Te prometo que ya no te quiero de ese modo. Eres mi mejor amiga y te quiero como eso, mi mejor amiga. Soy un estúpido.- repitió esa frase varias veces- Lo siento, Laura, de verdad perdóname.
-¡¡¡Iván!!! ¿Cómo me voy a enfadar por esto?- quise intentar que no se sintiera culpable. Cosas como esta hacían que lo quisiera más - Has confiado en mí, cosa que me agrada. Si te he llegado a gustar y ya no sientes nada, eso no va a afectar para nada con nuestra relación. Así qué ya sabes, tú a luchar por Isa que yo lucharé contra mis problemas amorosos.-reí.
-Laura, eres de las mejores personas que he conocido en mi vida.- afirmó Iván- también eres de las más raras que conozco.- rió
-¡jajaja!
-Ya es hora de irme. Me lo he pasado muy bien.- dijo dirigiéndose hacia la puerta.
-La verdad es que sí. Hemos hechado un rato muy agradable.- intervine mientras que le abría la puerta.- ¡Buenas noches Iván!
-¡Buenas noches!- se despidió
No hay comentarios:
Publicar un comentario