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sábado, 11 de agosto de 2012

Capítulo 10

Me desperté temprano. Había tenido una mala pesadilla, soñé que a Dani lo mataban. En el sueño estábamos en la calle y no me acuerdo muy bien de como, Dani cayó al suelo dejando un reguero de sangre. Me desperté entre lágrimas, miré la hora y faltaba una media hora para que sonara la alarma, la apagué y fui directa a la cocina. Al llegar me encontré a Ángel bebiendo agua.

   -¿Un mal sueño?- me preguntó mientras me ofrecía un poco de agua. Asentí.- Laura, ayer entraste a casa llorando y no cenaste nada ¿Crees que no me di cuenta? Anoche apenas pude dormir, tú sufrías y cuando tú sufres, yo sufro. Es parte de mi vida. Por favor, ¿Qué te ocurrió? Soy tu hermano, cuéntamelo por lo menos para quedarme tranquilo...
Suspiré. Le conté todo, desde la conversación con Mario, pasando por el rato tan agradable con Dani, hasta llegar al sueño.
-Ese Dani es un gran chico, y Mario es un cretino, como su tío...
-¿Qué tío?
-Nada, Laura, sabes demasiadas cosas...
-¿Cómo que sé demasiadas cosas?-mi enfado iba en aumento- Harta estoy de que se me oculte una parte de mi vida.
-Tranquilízate - me abrazó y me dio un beso en la frente- ¿Te cae bien Dani?
-¿Cómo no me va a caer bien Dani? ¿Has estado pendiente a lo que te he contado? ¿Has visto todo lo que hizo por mi? Pues claro que me cae bien, muy bien.
-Pues procura no juntarte mucho con él.- su voz era fría y tajante
-Lo que me faltaba ya.-aquella mañana me desperté de mal humor y Ángel digamos que no me ayudaba a calmarme
-Porque a lo mejor acaba igual que en tu sueño.
-De verdad, cada vez creo que estás peor... no hay quien te entienda-dicho esto me volví a mi cuarto
-Sabes que eres, en estos momentos, lo más valioso que tengo, no quiero perderte. Ten cuidado, por favor- dijo en un susurro

Aquella mañana no desayuné. Antes de salir fui corriendo a mi cuarto y me puse el colgante de Dani y me miré al espejo. Quise que aquel colgante me diera las fuerzas necesarias para afrontar ese día. Me sonreí. Una profesora mía cuando era más pequeña me dijo que si por la mañana te miras al espejo y sonríes de muchas maneras posibles, al final a lo largo del día, te sientes más feliz. No sé si aquello era verdad, pero a mi me transmitía seguridad.


En el camino al instituto no pude evitar pensar en Mario, pero me prometí no derrochar ni una lágrima más y olvidarme poco a poco. Cogí mi Ipod y mis auriculares y lo puse en aleatorio. La primera canción que salió fue "Tanto la quería" de Andy & Lucas "Si me trataste como un juguete sucio y abandonado, si no comprendes que el amar, es algo mas que besarnos" que ironía ¿no? Muchas veces he pensado que las ironías que te da la vida son porque no te supiste dar cuenta previamente de algo y cuando lo haces, es demasiado tarde ¿tendré razón?


Llegué al instituto casi sin darme cuenta, oí una voz en mi espalda: 

-¡Hola!- me giré, era Dani- ¡Ey! ¡Llevas el colgante! Eso es que te dio fuerzas ¿verdad?
-Ey, ¡hola!- saludé, me quité los auriculares y guardé el Ipod- no te puedes ni imaginar lo que me ha ayudado.
-¿Entonces estás mejor?- asentí- ¿Ninguna lágrima más?
-Ninguna lágrima más- repetí y le sonreí. Él me devolvió la mirada risueño
-¡Hola chicos!- era Isa se acerca rápidamente hacia mi, me coge de las manos y me mira fijamente a los ojos- La conversación no acabó bien ¿verdad? -Sí, Isa en algunos momentos parecía que podía entender a la gente con solo mirar.- Te lo dije.- Isa mira a Dani- Perdona Dani, podría hablar a solas con Laura, ya sabes, rollo amigaíntima-amigaíntima.
-Pues claro que sí- se alejó y se despidió a lo lejos con la mano
Cuando se fue le expliqué todo, sí, TODO, por segunda vez en el mismo día. Claro que a Isa le conté además la conversación con Ángel.
-Que cabrón Mario... no me lo esperaba de él, y como te ha dicho Dani: "Ni una lágrima" que ese no merece que le des ni la hora...
-Ya lo sé, Isa, y lo intento. Pero comprende que es difícil.
-Pero tú eres una chica que puede con todo lo que se le venga encima, cosas peores te han pasado- Isa me da un gran abrazo
-Bueno-dije mientras nos separábamos- y sobre lo que ha dicho mi hermano que Dani se va a morir y esas historias suyas ¿qué opinas?
-Pues que o una de dos: o tu hermano, como hermano sobreprotector no quiere que te vuelvas a enamorar ni sufras y blablabla; o que quienquiera que sea el "enemigo"- Isa dijo esta palabra dándole un exagerado dramatismo que hizo que soltara una pequeña carcajada.- no quiere que estés con Dani
-¿Y entonces con quien quiere que esté?
-¿Con Mario?- nos encogimos a la vez de hombros- Venga, Laura, que vamos tarde.

Las clases se me hicieron eternas, demasiado eternas. Evitaba a toda costa mirar a Mario pero no podía. Sus ojos eran demasiado para mí como para no mirarlos, su pelo, sus manos... En una ocasión este se dio cuenta de que le observaba y me sostuvo la mirada durante unos segundos, después yo la aparté corriendo y me encontré con los ojos de Dani, que brillaban de energía como siempre, rebosantes de felicidad e ilusión. Me sonrió, le sonreí, nos sonreímos y volví a prestar atención a la clase.


Tuve una pequeña discusión con Mario porque en un instante, entre clase y clase. Sin darme cuenta él atrapó mi mano:

-¿De verdad? ¿No te das cuentas que lo que sientes por mí es muy grande como para tomárselo a la ligera?
-No me vengas precisamente tú a hablarme sobre tomarse algo a la ligera-me escapé de su mano- además tú no puedes saber lo que yo siento, a no ser que también me hayas mentido en lo respectivo a leerme mis pensamientos...
-Sabes perfectamente que, precisamente a tí, no te puedo mentir.-llevaba razón. Agaché la cabeza, con un gesto delicado me sujetó el mentón, alzándolo ligeramente para que mirase sus ojos- Mírame a los ojos y dime que no sientes nada por mí.
No por favor, mirar a sus ojos no, que me derrito. Siempre pretendo parecer fuerte pero sus ojos eran mi perdición. No sé de dónde saqué fuerzas para no dejarme llevar por esa burbuja en la que envolvían sus ojos y retiré despacio su mano de mi mentón y le respondí:
-Sabes que a mí no me va mucho eso de los tipos que van de romanticones-miré a Cristina- Ya que conmigo no ha funcionado, puedes ir a por Cristina, quizá a ella si le guste ¿Quién sabe?

Iván había faltado ese día, muy extraño en él, si falta se tiene que encontrar 

muy grave. Antes de irnos a nuestras casas nos informaron que Iván había sido atropellado y se encontraba grave en el hospital. Toda la clase estaba muy preocupada, incluso Cristina. Yo estallé en lágrimas que intenté ocultar. Isa se acercó y nos abrazamos. Ese abrazo estaba cargado de "Se mejorará" "Es fuerte" "Nosotras estaremos con él hasta el final" "Ánimo". Quedamos para ir a verlo por la tarde. Entonces me acordé de Dani que era gran amigo de Iván. Estaba en su pupitre con la cabeza agachada, suponía que triste. Me acerqué a él y le di otro abrazo.
-Isa y yo vamos a quedar esta tarde para ir a ver a Iván, supongo que también irá más gente de la clase ¿quieres venir?- asintió. Sus ojos luchaban por mostrar esa energía característica, pero sí que mostraba una esperanza y fe ciega.- ¿Cómo consigues a cada momento que tus ojos muestren tanta esperanza, energía y fuerza?-aquella pregunta me salió de lo más hondo de mi corazón.
-"Limpia la tristeza de tus ojos con lágrimas, tras ellas tus ojos brillarán con más fuerza" me lo decía siempre mi madre cuando era pequeño y lloraba.
-Gracias, cada cosa que dices me anima y aprendo mucho de ti, nos vemos esta tarde.
-¿Te recojo vale? Me paso por tu casa, si no te importa claro.
-¿Cómo me va importar? Nos vemos en mi casa. Hasta esta tarde- me despedí
-"Toma cada piedra que te encuentres en el camino de la vida, como una enseñanza que te enriquecerá"-me dijo a lo lejos. 

Al llegar a mi casa encontré una nota "Si buscas un consejo que venga del verdadero amor, búscalo siempre en tu familia". Mi hermano, me quería demasiado y muchas veces en vez de agradecérselo me enfadaba con él. Es la única familia que tengo, bueno, suponiendo que Gonzalo estuviese vivo. Lo echaba mucho de menos, sentía unas ganas tremendas de abrazarlo. Se me escaparon un par de lagrimillas. Miré el colgante que me regaló Dani y cogí fuerzas, de verdad, aquel colgante me ayudaba bastante. Por un momento me sentí sola. En cuanto a familiares, solo tenía un hermano. Entristecí. Oí una voz:
<<Pequeña, nunca te sientas sola>>
No podía ser, era él. Imposible. Mire hacia todos lados en busca de alguna solución. Era mi imaginación ¿verdad?
<<No, no es tu imaginación ¡pequeño renacuajo!>> 
Si, era él,su forma de llamarme cariñosamente, pequeño renacuajo. Cuando era pequeña él era mi sapo gigante, Gonzalo, mi hermano, desaparecido, era él. ¿Como era posible aquello?
<<Ay, pequeña, hay tantas cosas que te quedan por saber, se supone que yo en estos momentos no debería hablar contigo, ya sabes después Ángel como se pone. A sí que ninguna palabra a él ¿Entendido?>>
Sí, lo había entendido pero no sabía como debía de decirlo, no sabía de donde salía aquella voz, lo único que sabía era que quería abrazarlo.
<<Ains, se me olvidó decirte, es como si estuviera en estos momentos metido en tu cabeza. Sí, dicho así suena un poco extraño y paranoico, pero es verdad. Solo quiero decirte que ,en el transcurso de los años, he visto como te has convertido en toda una mujercita. Eres una persona fuerte, has sufrido mucho para lo poco que llevas de vida, así que, en lo referente al amor, no merece la pena que llores por un canalla, ¿vale? Déjate llevar por tus emociones, sé que pensarás que es la típica frase que se dice en estos casos. Bueno corrijo lo dicho, si tu cabeza y corazón están de acuerdo, vas por buen camino. Si en algún momento escoges mal, te daré una llamada de atención como buen hermano ¿no? ¡Que carajos! Un buen hermano no te dice si has escogido bien o mal, un buen hermano respeta tus decisiones, siempre y cuando seas feliz con ellas. ¡Mierda! Me estoy empezando a parecer en cuanto a lo sobreprotector a Ángel. Bueno, pequeña, no te voy a hablar hasta Dios sabe cuando, pero siempre voy a estar aquí en tus pensamientos así que nunca, y repito más alto NUNCA, te sientas sola. Siempre habrá gente como yo, o como Dani jijijiji (soy malo ¿eh?) que querrán hacerte feliz. Recuerda, ¡te quiero pequeño renacuajo! Muaksss ¡Hasta la vista!>>

No sabía que pensar, si era verdad o si había fumado alguna clase de droga y yo sin saberlo. Todo era tan real como para ser mentira. Esa energía, esa guasa y desparpajo, esa indecisión loca, era todo tan real como para ser mentira. De pronto se me vino a la mente un recuerdo. En una playa de Málaga. Podría yo tener 5 años o cosa así. Estaban mis padres, mis hermanos, los padres de Mario, Mario y una niña que no lograba alcanzar a recordar quien era. Corríamos por la playa como locos, llenos de risas, llenos de energía, llenos de vida. En un instante yo me caí, llevaba una cometa en la mano y salió volando. Mario corrió tras ella, acompañado de todos los demás, salvo Gonzalo que se quedó conmigo.
-Ey, pequeña, ¿estás bien?
-Tengo pupa- me señalé una heridilla que tenía en la rodilla. 
-¡Anda! Pero si no es nada, ¡los pequeños renacuajos no sienten dolor! Piensa en algo que te guste mucho, en un helado de chocolate. Piensa que te lo comes ¿A que está rico? ¿A que ya no te duele la herida?
-¡¡¡¡No!!! ¡Yupii!, ¡ya estoy bien! ¡Gracias sapo gigante!
-No hay de qué. Para eso están los sapos gigantes ¿no?, para ayudar a sus pequeños renacuajos ¿no?
-Si- y reí con la risa risueña de una niña de cinco años
-Venga, pequeña, que tenemos que correr tras una cometa- me cogió y me llevó volando como si fuese yo la cometa. Después continuaron las risas sin cesar.

Y volví a la realidad, a la maldita realidad. En aquellos momentos era una niña normal, sin preocupaciones. A medida que fueron pasando los años los problemas crecieron conmigo, perdí mis padres, perdí un hermano (que por si fuera poco me habla desde la mente), me entero de que soy un bicho raro (en el sentido que poseo un don sobrenatural), que hay un secreto que encierra mi familia con la del chico que robó mi corazón y por si fuera poco mi mejor amigo ha tenido un accidente y se encuentra en un hospital... Parece una película pero es mi vida. Muy normal ¿verdad?

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