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lunes, 13 de agosto de 2012

Capítulo 11

Recibí un dos mensajes al móvil:
<<Laura, para ver a Iván voy a ir + tard, problmas familiars, no me espereis>> Era Isa Le respondí: <<OK su turno d visitas acaba a las 9>> El otro mensaje era de Dani: <<Estoy en tu puerta>> le respondí <<Tardo 5 mins>>


  Me vestí rápidamente, pasé de maquillarme, en aquellos momentos lo único que me preocupaba era Iván y quería salir cuanto antes de la casa. Antes de salir me encontré cara a cara con Ángel que venía de fuera.
-¿A dónde vas?
-Iván ha sufrido un accidente, está muy grave, voy a ir a verlo...-entristecí, esas palabras salidas de mi boca me resultaron extrañas pero igualmente dolorosas. Ángel me abrazó con fuerza:
-No te preocupes, verás como se recupera. Él es un gran deportista, su cuerpo está bien preparado para todo.- me dio un ligero beso en la frente.
-Ay, Ángel, ojalá sea cierto...- miré el reloj- me voy que me esperan.
-Vas con Dani ¿verdad?
-¿Cómo lo sabes?
-Porque te está esperando fuera.-hizo ademán de decir algo pero negó con la cabeza- Cuídate, tesoro.
-Llevabas ya varios días sin pedirme que tuviera cuidado- reí. Me acerqué a él y le di un abrazo y un beso en la mejilla- Te quiero.
-Y yo a tí, libélula.- sonreí. Hacía tiempo que no me llamaba así. Me decía eso porque de pequeña hubo una temporada que me dio por fascinarme por las libélulas

Salí de mi casa y me encontré a Dani. Él siempre vestía muy bien, sencillo pero bien. Llevaba unos vaqueros y una camisa. El color de la camisa hacía que resaltase el azul de sus ojos y el rubio de sus cabellos. Era muy guapo, pero no tan guapo como Mario, pensé. ¿En algún momento del día podría dejar de pensar en Mario? Agité la cabeza fuera malos pensamientos. Agarré el colgante con fuerza y miré los ojos de Dani, cargados de energía. Parecía como si Dani tuviese una burbuja protectora y que, dentro de ella, era inevitable no sentir su fuerza, su energía y su seguridad hacia la vida.


Llegamos al hospital, y subimos a la habitación. Allí había otros más de la clase. Me fui directa a Iván. Me derrumbé al ver su estado. Estaba tendido en la cama, con una pierna completamente escayolada, la otra estaba llena de esparadrapos y de gasas. Sus brazos estaban llenos de rasguños y su cara... parecía que llevase una máscara. La nariz la tenía completamente tapada por, a saber cuantos kilos de esparadrapos. Estaba completamente hecho polvo, se percató de mi presencia.

-¡Ey, Laura- hacia un gran esfuerzo por hablar- hola Dani! Me alegra veros... ¿Isa no ha venido con vostros?
-No, pero no te preocupes-dije mientras le peinaba un poco aquel cabello alborotado- que ella vendrá más tarde.
-¿Que tal te encuentras?- Iván miró a los ojos de Dani fijamente para buscar esa fuerza que necesitaba.
-Estoy lleno de vendas, tiritas, escayolas, pero no me puedo quejar.- me miró y sonrió, lo último que él quería era que nos preocupasemos demasiado por él. Iván era así, demasiado humilde.
-Venga Iván, no hables demasiado, amigo.
-Quiero que me digas una frase tuya, Dani, un día me dijiste: "Cuando estamos sanos, damos buenos consejos a los enfermos.
-Que sepas que todas las frases no son mías, mi madre me las enseña y yo las retengo.- y le guiñó un ojo- Que sepas que duele más una mente enferma que un cuerpo enfermo. Ah, por cierto, no hay mal que dure 100 años.- sus ojos intentaban llenar a Iván de alegría y esperanza, este le sonrió.
-Gracias, Dani, de corazón.
Y estuvimos un buen rato hablando de tonterías, de las cosas que habían pasado en la clase. Se le notaba muy mal pero quería agradar a todos. De vez en cuando me dirigía alguna mirada como diciendo <<Y tú que tal>> y yo le miraba con la intención de que no se preocupase por mí y le guiñé un ojo. Después nos hizo que Dani y yo le firmáramos la escayola de la pierna. Hice rodar mi imaginación y le dibujé un monigote corriendo y le escribí debajo: "Para mi atleta favorito y al que más quiero" (;" Iván le escribió una frase "La amistad supera cualquier circunstancia" 
-Chicos gracias por vuestra visita.- era Olivia, la madre de Iván, una mujer muy encantadora. Su rostro parecía cansado. Ella también irradiaba esperanza.- ¿Queréis un poco de agua o algo de beber? Yo os invito, en el hospital hay un pequeño restaurante muy bueno.
-No, muchas gracias, si yo ya me iba.-respondió Dani
En aquel momento me percaté que en la habitación estaba Mario, hablando con otros compañeros de clase. Al verle mi corazón latió más fuerte, no lo podía evitar, aún le quería. Iba muy guapo, como siempre. Suspiré. Estaba apoyado en la pared sin prestar mucha atención a la conversación. Parecía que miraba a un punto fijo. Recorrí su miraba e iba a parar justo en Dani.
-¿Y bien?-inquirió Olivia
-No se preocupe, yo también me iba, gracias de corazón.- me acerqué a Iván y le besé la frente- Esta tarde vas a estar a solas con Isa, así que aprovecha- y le guiñé un ojo. Me separé de él y me despedí de mis compañeros. Dani también le dijo algo en privado a Iván y después también se despidió de los compañeros.

Dani me acompañó a mi casa. Por el camino susurré:
-Él es fuerte, gran atleta, lo superará.
-No lo dudes nunca, Laura.- me miró. De nuevo sus ojos llenos de vida, llenos de convicción, llenos de energía...
-¿Sabes una cosa? Admiro mucho tu capacidad para ver el lado bueno a cada circunstancia, ojalá tuviera yo esa capacidad...
-"Cada momento es de oro para los que lo saben ver como tal." -sonrió y señaló el colgante.- Esta cara de emoticono siempre está feliz y no ha vivido nada. Tú tienes que estar más feliz que la cara, ella no tiene el regalo de la vida, tú si. Puedes aprender de cada error, siempre, de todo se aprende. Ante los problemas, me gusta más llamarlo retos, que te da la vida es mejor ser optimista. En nada que te enfrentes a las adversidades con una sonrisa, se te harán más fáciles, hazme caso.
Dani era capaz de hacerme sentir bien ante cada palabra suya, parecía un auténtico sabio. Cada palabra suya era música para mis oídos, más que la música, el antídoto de mis esperanzas y alegrías. No pude evitar abrazarle bien fuerte.
-Gracias, por cada palabra tuya, por el aliento que me das siempre, gracias.-susurré en su oído.
-No hay de que, Laura. ¿Te encantan los abrazos?
-Demasiado, soy muy cariñosa.-seguíamos abrazados
Una parte de mi, la sensata decía que me alejase de él, que no le hiciera falsas ilusiones, pero otra parte de mí, la más egoísta, me decía que siguiera allí, que necesitaba su fuerza, su energía y su calor. Me separé un poco, tan solo para contemplar sus ojos azules. Brillaban, su alegría era máxima, lo podía notar. El se aceraba lentamente. Nuestras narices se rozaban. Él estaba lanzado, iba lento pero lanzado.
-Dani, no quiero que te hagas ilusiones, en cuanto al amor, yo acabo de salir malparada...-susurré sin separarme de él
-Yo te haré olvidar si es lo que necesitas...
Y no tuve tiempo de decir nada más porque él ya había depositado sus labios en los míos. El beso fue muy dulce, embriagador. Se separó y me miró para ver mi reacción. Seguía queriendo demasiado a Mario pero de alguna manera con Dani me sentía, como explicarlo... más normal, sin secretos sobrenaturales ni estúpidas ideas de celos, con Dani podía sacar a relucir esa parte de mí más humana. Me sentía una egoísta por utilizar Dani para sentirme mejor. En el fondo lo quería, pero no tanto como pude llegar a querer a Mario. Me sentía mal por ser egoísta pero más mal me sentiría por ver la desilusión en aquellos ojos suyos. De todos modos ya no había marcha atrás ¿no? Mi mano trepó por su espalda hasta enredarse en sus rubios cabellos. Lo atraje hacia mí y lo besé. Pensé en la frase "Un clavo saca a otro clavo". ¿Dani sería el clavo que sacaría a Mario? Bah, quien dijera esa frase tendría que saber más bien poco de carpintería. Bueno, ya basta de pensar. En esos momentos necesitaba sentirme querida, que me lo merecía. Me dejé llevar por lo bien que Dani hacía sentirme. Me dejé llevar por el sabor dulce de su beso. Me dejé llevar por el tacto suave de sus labios. Me dejé llevar por sus manos que acariciaban mi cara y mi pelo. Me dejé llevar cuando me apretó aún más contra su cuerpo. Me dejé llevar cuando sus labios buscaban los míos con desesperación. En fin, me dejé llevar. Sentí su calor, su alegría, su deseo. Sentí como sus labios no querían separarse de los míos, como me buscaba cada vez más. Como me aferraba, como si tuviese miedo de  que me escapara. Yo no tenía intención de escaparme pero sí de irme a mi casa, que por cierto ya habíamos llegado y yo sin haberme dado cuenta. Me separé de él.
-Daniel, tengo que entrar en mi casa
-Me gusta que me llames así.
-Daniel-repetí más lento y le di un ligero beso en los labios. Después me fui directa a mi portal. Giré y me despedí de Dani. A lo lejos me pareció ver una sombra pero no le hice ningún caso.

Entré a mi casa me tumbé en mi cama y me toqué los labios. Aquel beso fue extremadamente bonito y dulce. Me gustó. Me gustó demasiado. A lo mejor no estaba siendo egoísta y sí sentía algo por Dani. En esos momentos estaba muy confundida. El amor, gran misterio ¿verdad? Ojalá en algún futuro se invente una máquina para hacer que te enamores de la persona adecuada, de la que te quiere, de la que sabes que te va a hacer feliz, de la que te sientes persona con ella y no dejarte enamorar de la que te quiere por conveniencia o por diversión o ¡vete tú a saber si de verdad te quiere o eres para él solo un pasatiempo! O por lo menos que se invente una máquina para aclarar tus emociones... ¿tan difícil es? Me gustaría entrar por un momento en la mente de Mario y ver de verdad lo que piensa, que me podría estar yo equivocando. Tampoco le había dado ninguna oportunidad de que el chiquillo se explicara pero de todos modos me mintió, yo las mentiras no las tolero desde nunca (y hace poco me enteré por qué) ¡Por favor! ¡Todo tan complicado no, que me va a dar algo un día de estos! Entonces cogí el Ipod, lo puse en modo aleatorio, como siempre hago. Salió "Eclipse" de Lya. Una canción preciosa. La historia de amor entre el Sol y la Luna que desean que llegue el eclipse para volverse a ver, para volver a sentirse el uno al otro. Que bonito ese amor, sin preocupaciones, un amor verdadero, sin secretos ni mentiras. "Jamas existirá un amor tan puro y limpio que se puede imaginar. Ningún corazón herido ni sentimientos escondidos porque se aman de verdad"  Y con la preciosa voz de Lya y con aquella preciosa historia de amor, sin querer entré en un sueño profundo.



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